
Estupideces de este estilo aguantamos constantemente al ver uno de esos interminables (y necesarios) cortes publicitarios a los que nos someten las cadenas de televisión. Descargas de tonos, imágenes, vídeos, juegos, animaciones… y así hasta un largo etc, para que nuestro teléfono móvil sea el más tunning y absurdo del lugar.
La prensa escrita tampoco se queda atrás a la hora de dedicar varias páginas a estas compañías que han encontrado la panacea financiera al apuntarse al negocio de las descargas para los teléfonos portátiles.
Sinceramente, poco me importa que exista gente que se deje dinero en tonos horteras que llaman al estafado en cuestión por su nombre. Eso sí, a la gente le hace gracia y le resulta un gran avance tecnológico que una llamada suene como un garrulo gritando: “¡Maríaaaa! ¡Coge el teléfono, cojones!”
En lo que a mí respecta, me gusta la música y por ello poseo un teléfono en el que puedes almacenar 500 megas de la misma. Solución sencilla y barata, ya que sólo necesito pasar la música desde el ordenador. Ni descargas ni otras zarandajas. Lo mismo se podría aplicar a los fondos de pantalla: si un día quiero alguno con mi nombre, lo hago con Photoshop. Más personal y entretenido… ¡Imposible!

Lo que está más que claro es que el negocio funciona, y de ahí viene mi mayor crispación: la publicidad que realizan para estos fines.
¿Qué publicidad es? Una pareja de jóvenes guapetes hablando como imbéciles y tratando a los clientes potenciales como tontos.
Es cierto que uno de los pilares básicos de la publicidad se basa en ponerse a la altura del público objetivo, pero… ¿De verdad somos tan idiotas los jóvenes de ahora como dictan estos horrendos spots publicitarios?
Me gustaría tener fe en que mis coetáneos no son así de irracionales, empecinados en ir siguiendo los patrones de las tontas modas que tanto abundan en la actualidad. De lo contrario, menuda generación más desastrosa será la encargada de manejar el mundo en el futuro…
Los spots publicitarios destinados a gente de bajo nivel cultural (en eso consisten los anuncios que aquí critico) suelen ser mensajes claros, concisos y graciosos, para llegar al mayor número de público posible. Eso sí, sin llegar nunca al nivel de subnormalidad al que nos están acostumbrando estas campañas para tener nuestro telefonillo a la última.

¿Acaso se están extinguiendo los buenos publicistas en este país? Espero que no y que todo esto se deba al poco interés de las compañías de dichas descargas por su público objetivo.
Para terminar y ya que escribo sobre publicidad, hace unas semanas el gran publicista y diseñador Oliviero Toscani fue la comidilla de todo el mundo por una campaña en contra de la anorexia. Y todo el follón por fotografiar a una chica anoréxica. Sinceramente, a mí me parece una buena campaña, pero está visto que todavía está mal hacer ciertas cosas con belleza. Serán mejores los anuncios para jóvenes estúpidos poseedores de un telefonillo.

El mundo está como una chota…

Hay quien considera su humor tosco y absurdo, basado en golpes y porrazos, pero discrepo totalmente con esa opinión.


